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jueves, 3 de noviembre de 2011

SUBIENDO LA ESCALERA


El camino estaba desierto, me tambaleé subiendo la escalera, sentía una opresión en el pecho que me impedía aspirar suficiente aire para respirar, pero mi instinto me empujaba hacia arriba, algo me obligaba a seguir hasta el final. Veía luces encendidas, pero nada se movía entre las turbias sombras. Cuando mi confusa visión recorría el lugar, el suelo empezó a vibrar debajo de mí, el camino estaba plagado de peligros, de pronto una gran pared de negro basalto me cerró el paso. Me eché a llorar y mis lágrimas bañaron la robusta piedra como una lluvia fresca, dejando que mi conciencia se hundiese en las pulidas y resplandecientes paredes de la piedra , oyendo como un alegre murmullo llenaba mi mente :"sigue, tú puedes", dando a mis pensamientos una serenidad que no había conocido hasta entonces. Absorbí este sentimiento, dejando que impregnase mi ser y extrayendo de él más fuerza; y entonces súbitamente, me volví a encontrar subiendo otro escalón.
Haciendo un gran esfuerzo rechacé las seductoras ilusiones y fantasías que me invitaban a dar media vuelta. Escuchando como un zumbido en mis oidos a la parte de mi mente que todavía se aferraba al pasado apelé a mi voluntad en un último y desafiador impulso... solamente una barrera se alzaba ahora en mi camino, era un gran espejo, sin límites en ninguna dirección, entonces sentí algo parecido a la desesperación, haber conseguido tanto y verme frustrada por un reflejo de mí misma me parecía un capricho del destino, una ironía cruel.

6 comentarios:

mariajesusparadela dijo...

Sonríele al espejo.Una sonrisa lo cura todo.

iris dijo...

Gracias Maria Jesús por el consejo,¡cuanta razón tienes!. Besos.

Reyes dijo...

Que no cunda el pánico.
Y si cunde, a sujetarlo con un lacito de seda .
Besos.

iris dijo...

Gracias Reyes, me encanta la idea del lacito de seda.Besos.

La Zarzamora dijo...

Entiendo esa desazón, hay peldaños que cuesta tanto subir...
Besos, Iris.

iris dijo...

¡Ahy Zarzamora, que alegria que me entiendas!, aquí estoy en uno de esos peldaños difíciles de subir, pero he decidido parar y echarle una sonrisa al espejo, como bien me recomendó Maria Jesús y...a ver que pasa.Besos y achuchón.